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Libertad El Bien Más Preciado La Complejidad De Ser Libre Y Mantenerse Libre.

Publicado el 22 de marzo de 2015 a las 00:09
por Ricardo Aquino
Categoria: Bioenergeticas

Por Ricardo José Aquino.

La libertad se percibe como un derecho primario, junto a la vida y la dignidad constituyen la triada esencial de la supervivencia humana, aunque éstas no constituyan la felicidad sino más bien el ejercicio de la existencia. En mis largos estudios sobre la libertad desde distintos autores y enfoques sobre el tema, decidí comenzar esta reflexión con Erich Fromm (siempre un placer leerlo), el señala en su obra El Miedo a la Libertad, lo siguiente: <<Cuanto más crece el niño, en la medida en que va cortando sus vínculos primarios, tanto más tiende a buscar libertad e independencia. Pero el destino de tal búsqueda sólo puede ser comprendido plenamente si nos damos cuenta del carácter dialéctico del proceso de la individuación creciente>>.

Se podría pensar que lo que Fromm señala como la <<individuación creciente>> tiene que ver con la personalidad o con los caracteres del individuo pero más bien tiene que ver con un sentido inmanente al ser, la libertad es una necesidad biológica que puede soslayarse con algo aparente (coerción) o simplemente desplazarse por otros intereses del individuo, pero el sentido de libertad queda intacto.

Fromm habla que <<la individuación consiste en el crecimiento de la fuerza del yo>> y además establece otro aspecto como el <<aumento de la soledad…cuando uno se ha transformado en individuo, está solo y debe enfrentar el mundo en todos sus subyugantes y peligrosos aspectos>>. En función de ese miedo al aumento de la soledad la individuación creciente se convierte en un riesgo, el autor dice que <<surge el impulso de abandonar la propia personalidad>> y que además aparece en el individuo una necesidad de <<invertir>> la realidad y de <<reversión>> pero eso es imposible ya que hay un proceso de maduración psíquica irreversible.

Ese intento de reversión puede resultar en un estado de <<sometimiento>> del individuo hacia lo que represente autoridad o control, con el objeto de sentirse seguro y satisfecho consciente, pero el solapamiento siempre está allí, para Fromm <<en su inconsciente se da cuenta de que el precio que paga representa el abandono de la fuerza y de la integridad de su yo>>, de cierto modo traiciona su condición de libertad o de ser libre.

Lo dialéctico que señala Fromm sobre el proceso de individuación creciente, me atrevo a complementarlo por lo planteado por el analítico Peter J. Strawson en Análisis y Metafísica cuando señala que hay una construcción de creencias sociales que generan un <<sentimiento de libertad>> de manera que es algo en lo que se piensa y se concluye, de modo que la idea de libertad (concepto utilizado por Kant) que tiene el individuo se somete a una idea de no soledad sobre el sentido de lo que debe ser y no sobre qué se siente ser libre.

Strawson, dice <<el sentimiento de libertad, ese hecho natural, está estrechamente vinculado a otras actitudes hacia nosotros mismos y hacia los demás, a otros sentimientos para con nosotros mismos y para con los demás y a otros conceptos que nos aplicamos a nosotros mismos y que aplicamos también a los demás. Y frecuentemente se arguye que la justificación de algunas de estas actitudes y sentimientos y la aplicación de algunos de estos conceptos exige, y nosotros vemos que exige, la verdad de creencias que son incompatibles con la creencia general en el reinado universal de la causalidad natural>>.

Entonces la libertad existe como una necesidad inmanente biológica, como evolución consciente de vivir en ella, y como una idea colectiva expresada en sentimiento de libertad. Precisamente Strawson explica que ese sentimiento de libertad puede atribuírsele a una <<conciencia moral>>, aunque él se plantea las siguientes interrogantes <<Nadie ha podido nunca formular de manera inteligible en qué consistiría ese estado de cosas, esa condición de la libertad, que se ha considerado necesaria para fundamentar nuestros juicios y actitudes morales. La pregunta: «Si creemos en esa condición, ¿qué es exactamente lo que creemos?» permanece incontestada y es, creo, incontestable>>.

El juicio de Strawson lleva entonces a preguntarse ¿sí aunque se comparta una idea de libertad, el sentimiento de libertad es inmanente al ser individual?. Entonces la libertad es un derecho inmanente al ser humano, Baruch de Spinoza, citado por el mismo Strawson habla de que la libertad de decisión y acción es una <<ilusión>>. Principalmente el filósofo judío representa a la libertad como una ilusión por las asimetrías que representa el poder en el orden civilizatorio. Gilles Deleuze en su obra Spinoza: Filosofía Práctica, presenta lo que Spinoza describe como aquel que detenta el poder y anula el sentido de libertad de otro que está sometido a ese poder, así <<el hombre del resentimiento, para quien toda felicidad es una ofensa y que hace de la miseria o la impotencia su única pasión>>.

Erasmo de Rotterdam en su Discusión sobre el libre albedrío esgrime que se es libre pero en función de un orden superior Dios, de manera que la causalidad está establecida en función de cumplir o no con ese orden, así <<Para esto es igualmente pertinente lo que dice Juan el Bautista "Ningún hombre puede recibir algo a menos que le sea dado del cielo>>. Pero de ello no se sigue que carezcamos de la facultad o uso del libre albedrío. Si el fuego calienta eso viene del cielo; si seguimos nuestra inclinación natural a buscar lo útil y rechazar lo nocivo, eso viene del cielo; si luego da la caída nuestra voluntad deja de actuar, aunque no consiga lo que se propone sino es con el auxilio de la gracia. Pero dado que nuestros esfuerzos son mínimos, todo se atribuye a Dios; así también un navegante que ha sacado su nave incólume de una gran tempestad no dice "Yo protegí la nave" sino "Dios la protegió" aunque su arte y su industria no hayan sido en vano>>.

Pregunto: ¿A caso ser libre es una concesión de Dios? pero que no depende de Él sino de quien la obstente. De allí que la libertad es un proceso consciente y de elección de allí el libre albedrío. En este punto asocio el sentimiento de libertad con la idea de felicidad, se procura ser libre para ser feliz sino es un contrasentido.

Volviendo al concepto de idea de libertad y su relación con el hecho societal, recurro a Norberto Bobbio (ideas imprescriptibles para mí) en su obra Igualdad y Libertad cuando relaciona la libertad positiva y la libertad negativa y del como ser libre se convierte en un acto de elección voluntaria, se convierte en un BIEN, <<No considerar que la libertad como autodeterminación es un atributo de la voluntad y no de la acción, y que, como tal, se distingue de la libertad como no impedimento y no constricción, conduce a menudo a la vana discusión sobre cuál de las dos es la verdadera libertad, o bien la liberal buena, digna de perseguirse cuando no existe y de defenderse cuando existe. La lección de Constant, según la cual la libertad verdadera o buena es solamente la segunda, mientras que la primera es para el individuo justamente lo opuesto, ha sido a menudo seguida y repetida también por los escritores recientes con el argumento de que, si la verdadera libertad es ausencia de constricción, no se ve cómo pueda llamarse libertad a una situación en la que hay constricciones, aunque sea de uno sobre sí mismo, de ahí que la llamada libertad positiva sería lo contrario de la libertad, y , por tanto, si la libertad es un bien, la libertad positiva, no siendo un bien, no habría de promoverse. Una objeción de este tipo deriva precisamente de no tener en cuenta que la libertad positiva califica no a la acción humana sino la voluntad, y que lo que puede valer para la acción no se dice que valga también para la voluntad: en efecto, lo que hace que una acción no sea libre es el hecho de que la guíe o dirija un sujeto distinto del sujeto del querer, es decir, el hecho que se la heteroguíe o heterodirija. En los asuntos de la acción, la no libertad se presenta bajo la forma de algún tipo de <<nomia>>, cuyo contrario es la situación de a-nomia (en la que consiste precisamente la libertad negativa); en los asuntos de la voluntad, la no libertad se presenta bajo la forma de heteronomía, cuyo contrario es la autonomía (en la que consiste precisamente la libertad positiva)…para poder decir que una acción es libre basta con el hecho negativo de que no se impida o constriña la acción; para que pueda decirse que la voluntad es libre es necesario no ya el hecho negativo de que no se determine (una voluntad no determinada sería una voluntad inexistente), sino el hecho positivo de que se autodetermine>>.

Bobbio, al igual que los  filósofos citados plantea -sin determinarlas- relaciones asimétricas de poder, una fuerza que impone a otra su voluntad no permitiendo su autorrealización. La idea puede ser abstracta y se podría argumentar. Fromm dice que hay un miedo a ser libre, pero que se puede ser (libre) o no si las condiciones del entorno se dan para serlo. Sin embargo, la idea de ser libre surge en el momento de formación del individuo en etapas muy tempranas en donde aún hay conexión con el instinto, con la autenticidad del ser, cuando se es niño-niña cuando se adolece del mundo y se tiene el yo en toda su dimensión, la adolescencia. En esa etapa tenemos generalmente un mundo que  sirve o no, pero que es un mundo dividido en escenarios, hogar, escuela, entorno, se genera una visión del mundo, tal como lo esgrime Bobbio hay alguien que <<Heteroguía o Heterodirije>> la vida del ser en formación, -olvidando que es un ser que tiene criterios en formación y con formación de ideas sobre el mundo-, entra en juego su autonomía.

Aterrizando mi planteamiento, y paseándome por la complejidad de ser libre y mantenerse libre, descubro la tesis de Jorge Bucay en su libro Las 3 preguntas en el sentencia. <<Habitualmente, los hijos aprenden y se van solos…Pero si no lo hacen, lamentablemente, en beneficio de ellos y de nosotros, será bueno empujarlos a que abandonen su dependencia. Los padres deberemos tener claro que, si hace falta será nuestra tarea mostrar a nuestros hijos que deben soltarse y levantar el vuelo …Y cuando, pese a todo nuestro esfuerzo y estímulo, los hijos no se animen a emprender su partida, los padres con mucho amor e infinita ternura, deberemos entornar la puerta…¡Y empujarlos afuera!...Qué importante es ayudar a nuestros hijos a transitar espacios de libertad..Qué importante es protegerlos y educarlos hasta que sean adultos…Estoy seguro de que generar dependencia infinita es un acto siniestro y para nada amoroso>>.

De manera que la libertad se convierte en un BIEN PRECIADO Y NECESARIO, pero libertad sin ejercicio se atrofia, hay que experimentar ser libres, es un ejercicio que implica riesgos, sobremanera en una sociedad que se convierte en una chaqueta de fuerza ideológica exterminadora, en patrones de consumo que superan la capacidad racional del individuo y en sentimientos colectivos que describen su propia idea de la libertad. A los padres y formadores les corresponde convertirse en guías protectores de la AUTONOMÍA del ser que está en formación, reivindicando el propio instinto de ser libres, ese que es inmanente por el sólo hecho de ser humanos, y no convertirse en lo que Spinoza llamaba el hombre del resentimiento.

Que el miedo a la soledad del que hablaba Fromm no haga que alguien trunque la vida de otro por el miedo a ser libre. La libertad positiva implica ser perfectamente individual, poder entrar y salir de constructos personales sin más limitación que el respeto por sí mismo y por el otro. La libertad es un bien civilizatorio que no ha sido entendido aún por aquellos que quieren imponer su idea de libertad desde su cosmovisión, si entender que la libertad como decía Spinoza es una ilusión no porque no pueda ser, sino que es porque alguien existe, y decidir vivir, implica la primera libertad, y la segunda libertad decidir cómo vivir.

Referencias Bibliográficas:

Bobbio, Norberto. Igualdad y Libertad. Ediciones Paidós. Barcelona, 1992.

Bucay, Jorge. Las tres preguntas. Editorial del Nuevo Extremo. Buenos Aires, 2012.

De Rotterdam, Erasmo. Discusión sobre el libre albedrío. El cuenco de Plata, Buenos Aires, 2012.

Deleuze, Guilles. Spinoza: Filosofía Práctica. Fabula Tusquets editores. Barcelona, 2009.

Fromm, Erich. El miedo a la libertad. Ediciones Paidós. Buenos Aires, 2008.

Strawson, Peter J. Análisis y Metafísica. Editorial Paidós. Barcelona, 1992.